Confirma que la póliza contempla uso locativo temporal y responsabilidad civil frente a terceros por lesiones o daños. Revisa subrogación, franquicias, límites agregados y exclusiones por obras o actividades no declaradas. Incluye cobertura de contenido, electrodomésticos, vallados y dependencias. Solicita un certificado para el inquilino con teléfonos de emergencia. Conserva facturas y fotos que acrediten estado previo, y actualiza sumas aseguradas según valor de reposición.
Si el inmueble queda inhabitable por siniestro cubierto, la pérdida de rentas protege tu flujo de caja. Comprende periodos de carencia, topes mensuales y duración máxima. Evalúa asistencia 24/7 para cerrajería, plomería o electricidad, con gestión remota autorizada. Programa revisiones preventivas antes de partir. Activa alertas por domótica para fugas o humo y coordina con el inquilino un protocolo fotográfico que acelere reclamaciones y pagos.
En fincas, contempla riesgos de pozos, calderas, cercas perimetrales, establos y paneles solares. Si permites animales, aclara cuidados, vacunación y responsabilidad por daños. Limita eventos o visitas numerosas y exige notificación previa. Señaliza áreas peligrosas, coloca detectores y extintores, y mantén mantenimiento documentado. Informa al asegurador sobre usos especiales para evitar nulidades. Un mapa de riesgos, visible y firmado por el inquilino, reduce siniestros evitables.
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